domingo, 24 de noviembre de 2013

UN CÍRCULO DE FUEGO



El otro día conversaba con unas amigas, una está estudiando en el IUNA. Hablábamos de estos mandalas. Yo contaba como empecé a hacerlos, antes no me salían...

Yo empecé a dibujar mandalas después de ver que no podía practicar la imaginación activa. O sí podía, pero todas las figuras que encontraba me atacaban. En ese momento fue que empecé a dibujar mandalas. Eso fue después que en una visión usé un círculo de fuego para protegerme, y funcionó bastante... es el mandala como círculo protector, la forma más primitiva del mandala. También había hablado brevemente de lo que es la imaginación activa.

Y no lo soportaba, me miraba como con una cara rara, y después se fue.
Yo no es que ande contando estas cosas por ahí. Pero me parece que entre gente que está dibujando se pueden hablar estas cosas. Más si hay algo de confianza.

No entiendo bien que pasó. Quizás hay cosas que no se pueden comunicar más que por el dibujo, o la literatura, estetizadas. Jung, en el seminario sobre las visiones, decía que la estetización protege de la experiencia, de la intensidad de la experiencia. La estetización es un proceso de abstracción, así se toma distancia. Hay cosas que no se pueden contar así nomás. Y no es sorprendente que la academia sea otro espacio de normalización, pero es triste.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Mandala Dentata



Anoche volví a tirar las cartas un poquito, vía twitter... y terminamos conversando sobre mis mandalas.
Esta persona me decía que sería mejor si yo la parte de los monstruos la trabajara aparte, que agotara eso. Y que recién después de esa catarsis me pusiera a dibujar los mandalas, para llenarme de la energía de los mandalas, que son para otro tipo de estadio.

Bueno...
Eso es exactamente lo que no quiero. Esa sería la concepción oriental del mandala, la Flor Dorada. Jung habla de ese tipo de mandala en "El secreto de la Flor Dorada". Esos mandalas tienen la dulzura, aparente,  de las religiones orientales. Representan una condición libre de opuestos. Eso significa nirvana, libre de opuestos. Esto viene de la actitud desapegada de los místicos orientales. Pero esa es la solución oriental, la concepción occidental es mucho más dramática. La cruz también es una especie de mandala, ahí Dios está crucificado entre los opuestos.

Yo en lo que más pienso cuando dibujo estos mandalas es el simbolismo alquímico. Ahí el círculo representa el recipiente cerrado, herméticamente, en el que se cocía la materia prima. Ahí el mercurio sufría toda clase de transformaciones, y al final siempre salía mal... creo que del único que se dijo que logró producir el Lapis Philosophorum es Nicolas Flamel. Así que nunca se llegaba a un mandala perfecto, a la Flor Dorada... y eso es lo interesante.
Acá hay uno de los ejemplos más lindos de lo que pasaba ahí adentro (de la Turba, discurso LIX):
Los filósofos, sin embargo, entregaron a la muerte a la mujer que mata a sus maridos; pues el cuerpo de esa mujer está lleno de <armas> y <veneno>. Por lo tanto excava una tumba para ese dragón y entierra con él a esa mujer y átalo sólidamente a esa mujer, pues cuanto más se ligue a ella y se revuelva tanto más le despedazarán las <armas> femeninas criadas en el cuerpo de la mujer. Cuando se mezcla con los miembros de la mujer su muerte es segura, transformándose enteramente en <sangre>, lo dejan algunos días al Sol hasta que su blandura se consume y la <sangre> se seca, encontrando aquel <veneno>. Aparece entonces el aire escondido (el viento es el pneuma escondido en la materia prima.). Así pues la conniunctio se desarrolla también en formas más atroces que la mostrada en la descripción, relativamente inofensiva, del Rosario.
Para representar ese proceso harían falta varios dibujos. Pero cada uno tiene que producir su serie, en eso consiste la importancia de la alquimia en la historia de la cultura. Recién en ese momento aparecen individuos que trabajan en sus propias series de símbolos sin estar limitados por la tradición.

Me incomoda un poco que este mandala sea de hace un tiempo... acá en el blog no aparecen en orden cronológico.  Pero bueno, hablábamos más que nada de éste.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Ídolo


Este es uno de los primeros dibujos en papel Canson para acuarela, mucho más pesado que el del bloc de dibujo. Fue inmediato el cambio, este otro papel te permite seguir trabajando encima. La cantidad de capas aumenta espontáneamente, queda mucho más trabajado. También llevan más tiempo estos.
La imagen es un poco como las del  nacimiento del Buddha, en el loto:


La imagen en si es diferente, pero la idea de alguien naciendo del mandala está. En mi dibujo hay como un pequeño cíclope magenta naciendo de ahí. Y el mandala está como vacío, sin color.
El ídolo que dibujé viene de el ídolo que hay en Tihuanaco:


Y bueno, después todo está muy inspirado en Fernando de Szyszlo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

EL FIN


Lo doy por terminado a ese bloc. Queda un mandala más sin terminar, y algunas hojas que usaré para escribir. Tiene bastante desprendida la tapa...

¿Porqué?
Bueno, casi enseguida me había dado cuenta de que ese papel no es suficiente para este tipo de dibujo. El papel de los blocs meridiano de dibujo es para eso mismo, para dibujar. No se banca demasiadas capas de color, se transparenta... además no creo que sea libre de ácido, bah... seguramente no lo es, cuando un papel es libre de ácido en algún lado lo dice.

Yo seguí dibujando ahí porque ya venía acostumbrado a dibujar en estos blocs, desde hace un par de años. Siempre me gustaron. Lo últimos mandalas salieron más trabajados que los anteriores, ya se hacía insostenible...
Ahora empecé a dibujar en unos Canson de 200gr. , para acuarela. Están buenos, ya el papel suelto es un poco como un objeto, da esa sensación cuando uno lo manipula. Cuando lo levantás para mirarlo permanece bastante firme. Además tiene una cara con textura, que da una sensación muy linda. Y es libre de ácido, así que después se lo puede enmarcar o algo...

¿Pero porqué seguí dibujando en ese bloc?
No era solamente la costumbre. Lo que pasó es que era fundamental que la serie estuviera ordenada. Y además que fuera un poco como un libro. Tuve un sueño en el que encontraba mis blocs en las pilas de libros en una librería. Pero ahora ya está. No se bien porqué, puede ser porque conseguí el seminario de Jung sobre las visiones, y se me aclararon muchas cosas, ya no tengo esa ansiedad..


Así  que estuve pensando en qué fue todo eso. Yo antes no podía dibujar mandalas, no me salían. No era una cuestión técnica, faltaba algo.
Me parece tiene que ver con la práctica de la imaginación activa  , no es tan idílica como dice Jung en "Las relaciones entre el yo y el inconsciente". A veces algo sale mal ahí y hay que mantener a raya todo eso que sale. Es la función del mandala como círculo protector. Ese es el tipo de mandala que estuve dibujando, por eso no es tan importante la cuaternidad. No son mandalas que funcionen como un esquema del mundo dividido en cuatro aspectos. Funcionan como límite, como protección.  Pero recién me doy cuenta ahora, después de pasar varios meses dibujando mandalas.  Puede ser el momento de empezar a revisarlos.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

LA PRIMA MATERIA



No es por criticar... pero me impresiona ver cómo hay gente que no dibuja tan mal y sin embargo se recontra queda. Pasa meses sin producir nada, y alguna vez que otra pinta algo. Son capaces de pasar décadas trabajando, es una manera de decir, de la misma manera. Lo terrible es que toda esa gente son las personas que casi podrían hacer algo. Pero bueno, casi...
Creo que tiene que ver con el tipo de personalidad, son introvertidos intuitivos. Es justamente la clase de persona que tiene facilidad para el arte. El intuitivo introvertido vive en un mundo de imágenes extrañas cargadas de sentimiento, que sugieren posibilidades inimaginables. Es el tipo del místico.
El intuitivo introvertido  tiene problemas con la realidad concreta, con el cuerpo, con el dinero...
La gran mayoría de las personas que eligen estudiar artes son introvertidos intuitivos, es un cliché, todo el mundo sabe más o menos cuáles son las características del artista.

Pero la diferencia entre el artista de verdad y el artista mediocre no es tan evidente.
El artista de verdad se enfrenta a la materia. Sea cual sea el soporte. Puede ser la pintura, el instrumento, el cuerpo, incluso la escritura tiene un aspecto de materialidad.
En cambio el artista mediocre se desentiende de el problema de la materia. En vez de eso vive en un mundo de fantasía, en el cual sí es productivo, y crea obras maravillosas. En el peor de los casos está tan alienado de la materialidad del mundo que cree que lo que se imagina está efectivamente en lo poco y malo que produce.  Es decir que ese mundo de fantasía lo vive proyectado en la realidad concreta, así es como el mundo está tan lleno de genios. Eso es casi lo más común. Y esa gente es tan aburrida que no da qué pensar...
En cambio los otros si. Hablo de gente que sabe lo básico de la pintura, que tiene con qué trabajar. Esa es la gente que vive en ese mundo de fantasía, pero en esa fantasía hay un trabajo casi real, o hasta  un poco real.  Todo ese trabajo de visualización desemboca en un par de bocetos casi todos los años, quizás un par de pinturas por década.  Lo trágico es que atrás de esa producción tan humilde hay un monto enorme de energía, casi toda desperdiciada. Lo peor no es tanto que sea poco, sino que sea tan igual a lo largo de los años.  A mi me da la impresión de que en todo ese tiempo tuvo que haberse  gestado el embrión de una creación original. Pero a esa obra en ciernes la mató el automatismo del cuerpo, en el momento de concretar. Esto le pasa tanto a hombres como a mujeres, pero naturalmente el hombre lo vive con un poco de culpa y algo de consciencia, en cambio la mujer es más negadora.

¿Para qué digo todo esto?

Para intentar recuperar la capacidad de asombro frente al milagro de la producción artística. Para que eso suceda tiene que ponerse en movimiento la paradoja de que alguien que vive en un mundo de imágenes inimaginables ( de ahí la fascinación que ejercen sobre el intuitivo introvertido, lo que experimenta es apenas el presentimiento de una imagen) se dedique pacientemente a organizar la materia.
El intuitivo introvertido por momentos es consciente de algún aspecto de la materia, para él la percepción es algo que va y viene. Pero cuando el introvertido intuitivo percibe lo hace con muchísima intensidad, una intensidad que quizás no tiene nada que ver con el objeto.  Por eso el secreto para producir es organizar la materia. Hay que elegir el espacio, el momento. Juntar los materiales y las herramientas, poner cada cosa en su lugar. Y empezar por alguna de las cuestiones técnicas que uno conoce. La técnica es justamente el conocimiento de los materiales y las herramientas. Se puede armar la paleta, se puede empezar haciendo un croquis. Se puede agarrar un boceto y empezar a pasarlo a una tela... ese estado consciente de los materiales no puede durar mucho en el introvertido intuitivo. Enseguida pierde conciencia del mundo y ya no sabe lo que está haciendo, pero antes hubo que preparar todo.  Ese todo puede ser muy humilde, últimamente me basta con un bloc y algunas lapiceras y lápices de colores. En el bloc los dibujos del principio hacen las veces de boceto para seguir produciendo. Cada dibujo es una re elaboración de los anteriores.

¿Y si es tan sencillo porqué casi nadie lo hace?

Y... es difícil no subestimar la ingenuidad total del introvertido intuitivo cuando se trata de la realidad material. El problema es que el resto de la gente jamás va a poder pintar, sencillamente no tienen talento para eso. Pero en este caso el talento es una verdadera maldición ¡Nada menos que ser inconsciente de la realidad concreta!
Yo creo que el introvertido intuitivo jamás va a enfrentarse a la materia a menos que le vaya la vida en eso. En algún momento de su vida tiene que haber estado dispuesto a morir en el caso de que le sea imposible concretar la obra. Tiene que estar seriamente al borde del suicidio y de la locura. Sino es imposible, pero algunos pasan por el proceso sin tomar consciencia. Me parece esa  consciencia es imprescindible para enseñar, no cualquiera puede. Los alumnos lo notan, especialmente los adolescentes.

Y los que no pintan se preguntarán qué hacen estos pintores mediocres en vez de enfrentar la materia. Bueno, en general intentan hacer solos lo mismo que hacían en la clase cuando estudiaban con un profesor. Intentan pintar un cuadro. Lo que hay que hacer no tiene nada que ver con eso. Se trata de enfrentarse con la materia reducida a la mínima expresión que a uno se lee ocurra. Pegar papelitos, hacer garabatos en un bloc chiquito,  probar colores en cartoncitos... algo extremadamente simple hecho con una actitud casi mística.


Todo esto lo venía pensando sobre el bloc, la serie de mandalas. Son algo muy humilde, pero es una producción regular a lo largo de meses. Se nota que hay un proceso, el motivo se fue transformando.
No está mal.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El mandala sin fondo



Me resistía, pero la verdad que los mandalas con un fondo quedan mucho mejor. Y hasta quedan más plenos de sentido, está lo de adentro y lo de afuera. Y ya es más como cualquier dibujo pero no...
Y eso que el mandala en si no quedó bueno.  Cuando le ponés un fondo al mandala estás ahí nomás de contar una historia.
Sería una linda idea para un libro álbum, la historia de una mandala que va pasando por distintas situaciones y va cambiando. También se presta mucho a usar esos recursos de calar las páginas y que se vea lo de atrás. Podría ser que en las primeras páginas el agujero sea más grande y solamente esté el fondo en esa página, cada página es un círculo menos, hasta la última página que no estaría calada...
Si, una linda idea. Ya lo deben haber hecho, pero hay tantas posibilidades...  claro el mandala, en principio, es algo bastante estático comparado con un personaje. Pero justamente lo interesante son las transformaciones que sufre. Jung siempre se ocupa de eso, de como un símbolo se va transformando. Su primer libro donde insinuó el concepto de arquetipo se llamaba así "Transformaciones y símbolos de la libido". En ese libro creo que todavía no usaba la palabra "mandala", pero es donde amplifica más el símbolo del héroe solar.  Y estaría bueno eso, reemplazar al héroe antropomórfico por el mandala, su emblema.

martes, 13 de agosto de 2013

Leyendo sobre mandalas


Hoy volví a leer el texto más importante de Jung sobre los mandalas, "Acerca de la empiria del proceso de individuación". Es un texto difícil con muchas referencias a la alquimia, y en particular a un autor muy difícil como es Jakob Boehme. Ahí interpreta una serie de mandalas que dibujó una paciente/discípula a fines de los años veinte.  Son 60 páginas, más las 24 de los dibujos. Jung hace una interpretación muy a fondo de los primeros 10, la autora los dibujó mientras la analizaba Jung. Así que la interpretación de esos está muy elaborada, con cosas que hablaron en la sesión, incluso sueños. Se vuelve muy complejo... después un par más Jung los interpreta  solamente a partir de lo que hay en el dibujo. Estoy usando la edición de las obras completas, que está muy buena porque las ilustraciones son en color. Es importante el color, porque Jung lo interpreta mucho. Además hay varios dibujos más que no estaban en la edición anterior, y son de después, mucho más sutiles en cuanto a lo estético. Antes éste texto apareció en el libro "Formaciones de lo inconsciente".
En general el libro que es más accesible sobre los mandalas es "El secreto de la flor dorada", pero es un librito muy difícil de leer.  Más que nada porque ahí el texto de Jung es muy breve y dice muchas cosas juntas. Es demasiado fácil pasar por alto muchas cosas que dice como al pasar, cosas que después elaboró mucho por separado en distintos libros.
Por eso es tan importante "Acerca de la empiria del proceso de individuación". No parece tanto 60 páginas... pero a los primeros dibujos de la serie les dedica varias, ahí es donde expone los conceptos generales muy pormenorizadamente. Esa parte está llena de notas a pié de página con referencias a todo lo que él escribió sobre alquimia en otros libros, y lo relaciona con esa serie de mandalas en particular.
Jung al final dice que ese trabajo llena una laguna en la exposición del método de la imaginación activa.  Y ahí se entienden las cosas que él decía cuando se enojaba con los artistas. Es impresionante lo meticuloso que es en la interpretación, el trabajo que se toma para averiguar qué significa un dibujito aparentemente sencillo. Y ahí se ve que no es magia, que hay mucho trabajo ahí. Y lo que más me llama la atención es la diferencia entre la interpretación de los dibujos que la paciente hizo cuando hablaba con él y los otros. Porque ahí salta a la vista la importancia del contexto. Lo que la autora decía sobre cada dibujo, lo que decía sobre otras cosas en ese mismo momento, y más que nada los sueños.  Todos esos datos son lo que hace posible una interpretación profunda, y ahí es donde cobran sentido las comparaciones con paralelos de la mitología y de la mística. Ese material viene a completar el sentido de los elementos para los que el autor no tiene asociaciones. Y cuando ella mencionaba un símbolo Jung le tomó la palabra y profundizó mucho en los diferentes aspectos de ese símbolo. Todo eso se iba sumando. Ahí se nota el trabajo.
 El libro da ganas de ser mucho más prolijo con este tipo de material. Llevar un diario, anotar los sueños... y de ahí viene mi costumbre de escribir algo abajo de mis mandalas. Sé que cuando quiera interpretarlos ese texto va a ser valiosísimo, es lo que me va a orientar. Pero ahora que lo releí veo que hace falta más, hay que escribir más. Pero siendo prolijo, para eso son buenos los blocs de bocetos. Y quizás ir escribiendo ya en el boceto... y a partir de esos garabatos y esos fragmentos de escritura automática componer los dibujos más elaborados.
Acá hay algunos de los dibujos de ese libro:


Lo que hay que tener en cuenta es que éstos dibujos fueron hechos en 1928. Si nos ponemos a pensar en lo que era la cultura de esa época, la idea que había sobre lo que era la pintura... se me hace muy difícil imaginar a alguien dibujando ésto ene esa época, porque ni siquiera tiene demasiado que ver con lo que eran las vanguardias. Y por lo que dice Jung la autora no era alguien que se dedicara profesionalmente a la plástica. En realidad parecen dibujos de ahora, del 2013. Los mandalas se pusieron muy de moda hace un par de años, 80 años después... 
El texto se publicó en 1950, así que lleva muchos años dando vueltas. Pero ahora que el tema está tan banalizado sirve para recordarnos que los mandalas no son una boludés, y que cuesta mucho trabajo interpretarlos. 
El otro libro importante sobre mandalas es "Psicología y Alquimia", ahí recopila una serie de muchos sueños de mandala. Y a los últimos sueños de esa serie los reelabora mucho en "Psicología y Alquimia".
El libro "Formaciones de lo inconsciente" en pdf está acá:
http://es.scribd.com/doc/17518426/Jung-C-G-Formaciones-de-Lo-Inconsciente

Que raro.. recién ahora me doy cuenta de que puse esto justo con mi dibujo del mandala con serpientes.

La Yoko Ono del surrealismo

Creo que todavía queda algo en el surrealismo. Estoy leyendo biografías. De André Breton, de Salvador Dalí, de Gala. En la vida de las figur...